Una noche de lluvia, ella se reencuentra con un antiguo amigo, Hiroaki Ikeda, el mismo cadete que salvó a su padre de ser secuestrado. Karen se había encariñado con el joven cadete desde pequeña, cariño que luego se transformaría en un sentimiento muy profundo años más tarde. Karen y su padre pierden contacto con Hiroaki luego del holocausto y no se ven otra vez sino hasta esa noche de lluvia. Agotado y empapado, Hiroaki se desploma en el suelo del refugio donde vive Karen, a lo que ella responde tapándolo con una manta para protegerlo del frío.

El joven se ha transformado en un nómada que viaja de pueblo en pueblo con dos objetivos: Hostigar a los invasores con actos de sabotaje... y sobrevivir. Al día siguiente, Hiroaki le ofrece a Karen que lo acompañe en su viaje, para que no esté sola, a lo que ella acepta con mucho entusiasmo. Así comienzan un viaje que no tiene un destino definido, donde el simple deseo de vivir les hará pasar aventuras que ellos nunca se imaginaron...